Una sociedad para todos

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Por Argelia Vázquez Cruz

«Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro y siente con el corazón de otro.» ~ Alfred Adler

La discapacidad, no es incapacidad y eso es algo que muchas personas no comprenden, porque tampoco saben qué es empatía; una educación que esté basada en la inclusión, igualdad y accesibilidad, sería la ideal para formar una sociedad más empática, lastimosamente eso lo he tenido que aprender a base de errrores de otras personas y su reacción hacia mi condición.

Primer día de primaria, primer clase y primeras impresiones por una compañera, que era diferente a ellos; pasa el tiempo y lo que al principio era curiosidad, se volvió un motivo de burla y dificultad para mí, en un ambiente en el que yo creí que los maestros (que eran los indicados) pusieran orden, pero, no fue así.

Comienza la secundaria, llego llena de sueños y ganas de aprender, lista para enfrentarme a las posibles dificultades, ya estaba acostumbrada, pero caí, como cae toda la gente, mi prótesis se dobló y no podía levantarme, nadie me ayudó y yo entendí entonces que no era mi condición sino la falta de empatía de quienes vieron, independientemente de si tenía discapacidad o no.

Ya en la preparatoria, un poco más madura y fuerte, volví a quebrarme ante los comentarios de profesores como «los genes mutantes son un accidente» o «¿puedes ponerte atrás?, es que tu prótesis sobresale mucho en la foto», cuando yo creía que se tenían que tener ética profesional y cautela para hablar con adolescentes de capacidades diferentes, pero importó más la clase sin censura y la foto bonita.

Y no sólo he experimentado este trato en la escuela, también en espacios públicos donde los papás me miran para que me mueva de lugar porque su hijo pequeño y al que no han educado adecuadamente, no soporta estar sentado junto a una persona diferente, tenerme que ir del lugar llena de impotencia y rabia, yo me pregunto ¿ésta es la nueva sociedad que estamos formando?

En definitiva, me doy cuenta que mientras la sociedad no desarrolle esta empatía de la que tanto está sedienta, tendré que seguir soportando miradas morbosas, preguntas indiscretas, rechazos, comentarios a mis espaldas y sentimientos reprimidos, que sólo yo, sé lo fuerte que he tenido que ser para llegar hasta donde estoy.

A las personas les falta mucho por aprender y por cambiar su vocabulario de «incapaz, deficiente e inválida» por competente, íntegro y necesario.

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